Alimentación y los hijos.

Escrito el 02/04/2019


Los modos de alimentarse así como las preferencias y los rechazos hacia determinados alimentos están fuertemente condicionados por el contexto familiar durante la etapa infantil en la que se incorporan la mayoría de los hábitos y prácticas alimentarias y es la madre,en la que en las primeras etapas,tiene la mayor influencia en el desarrollo de la memoria gustativa que marcará la pauta en el resto de la vida de sus hijos.

De igual forma,y a través de diversos modelos(autoritarios o premisivos)los padres y los adultos influenciadores(abuelos,tios,hermanos,etc)influyen en la elección de la alimentación de los niños en aspectos como el tipo de alimento,la cantidad y los horarios de alimentación,así como la edad de introducción de los mismos.

Estos modelos están basados en la disponibilidad de alimentos en el hogar,las tradiciones familiares,el acceso a medios de comunicación,la educación yla interacción con los niños durante la comida.La exposición repetida del niño a estos modeos familiares,genera un estímulo condicionado que asocia determinados alimentos con eventos específicos,ejerciendo un efecto modulador sobre su comportamiento alimentario.

Como consecuencia del reforzamiento positivo de ciertas conductas aprendidas de las experiencias con los alimentos,los niños adoptan las preferencias alimentarias y costumbres familiares que le resultan agradables,y con la repetición se construyen los hábitos.

La preocupación de los padres por el peso y talla del niño induce una presión adicional,que conduce a la implementación de medidas que intervienen en las capacidades innata de los niños,induciendo conductas aprendidas que más adelante pueden ocasionar transtornos alimentarios que requerirán atención especializadas.En la medida en que conectemos con nuestra propias sensaciones corporales y aprendamos a reconocer nuestras sensaciones de hambre y saciedad,cultivaremos en nuestros hijos una relación más sana con sus cuerpos y con su alimentación,haciendo prevención en un sin fin de enfermedades asociadas con la mala alimentación.